viernes, 20 de junio de 2014

Los Reyes de las Sevillanas!

En la cornisa del Aljarafe, en el balcón de Sevilla, en dos pueblos hermanos como son Castilleja de la Cuesta y Camas, se hallaron a finales de los años 50 del siglo XX dos tesoros: Uno, de oro labrado, compuesto de collares, brazaletes, pectorales, pulseras… y así hasta 21 piezas de oro de 24 quilates conocido por el Tesoro del Carambolo; El segundo tesoro, estaba compuesto del oro de las gargantas de dos Reyes llamados Diego y Miguel, con corona, cetro, trono y reinado en el género de las Sevillanas con más de 20 trabajos discográficos editados.

El primero fue descubierto durante unas obras en los terrenos propiedad de La Real Sociedad de Tiro de Pichón de Sevilla en el pueblo de Camas y trasladado posteriormente al museo arqueológico de Sevilla; el segundo tesoro brotó de las potentes voces, el temperamento, la bravura y el arrojo de los Hermanos Reyes en Castilleja de la Cuesta.

Fueron los principales impulsores de las nuevas sevillanas tal y como las conocemos hay en día, es decir, cuatro palos de una misma temática, estribillos con músicas distintas a los cuerpos, salidas portentosas, instrumentación arriesgada en los arreglos musicales yendo más allá de las simples y clásicas palmas, guitarra, cañas o palillos, discos anuales al mercado…



Sus discos eran acogidos con gran impaciencia, cada primavera nos regalaban un nuevo ramillete de coplas que el pueblo las aprendía para cantarlas en las ferias y Romerías y así fueron llegando: Carreterito mío, Subió a la cumbre por flores, Una Rosa le decía, Y se amaron dos caballos… emprendieron la aventura madrileña en distintos tablaos flamencos y salas de fiestas como embajadores de nuestra tierra, sin olvidar nunca el pueblo que los vio nacer, y siguieron aumentando su exitos o repertorio: Sevillanas del carretero, Yo soñé que me quería, Un halcón y una paloma, Como te quiere Triana, Nadie sabe conformarse… incomprensiblemente se separaron en 1979, y Diego Reyes continuó un par de años en solitario su carrera artística y Miguel se apartó durante unos años de la música, pero para aquél entonces ya nos habían legado: Sevillanas de Triana, Señoritos del Rocío,Atardecer en la Raya, La paloma, Mi pobre vida, El fandango y la jarana,Pensamientos míos, El tío del tambor, La buenaventura, A la cumbre se sube, Salde la manta… Diego falleció hace aproximadamente treinta años, y por fortuna,Miguel de los Reyes continúa entre nosotros aunque lógicamente con algunos achaques propios de la avanzada edad del artista, y lo tenemos como historia viva de las Sevillanas.

Muchos han sido los homenajes a modo de tributo e incluso tienen erigido un Monumento en “su” calle Real de Castilleja de la Cuesta, y yo desde mi humilde “Rinconcito”, quiero ofrecerle el mío, mi más profunda admiración, mi mayor de los respetos, mi gratitud y les digo a “Los Hermanos Reyes”: que sin ellos y sin los autores que le rodearon,este maravilloso cante llamado Sevillanas no existiría tal y como las conocemos hoy en día, gracias Diego, gracias Miguel: LOS REYES DE LAS SEVILLANAS.