sábado, 20 de septiembre de 2014

Otra Bienal huérfana de Sevillanas!

En este mes de septiembre y los primeros días de octubre se va a celebrar en Sevilla la XVIII Bienal de Flamenco, un evento que cuenta con más de 70 espectáculos en directo, miles de entradas vendidas anticipadamente, centenares de artistas entre cantaores, bailaores, músicos y tocaores, se interpretarán decenas de palos del cante flamenco, pero nuevamente (y van no sé cuantas ediciones) NO habrá cante ni baile por Sevillanas!

Y yo me pregunto, ¿acaso cuando una pareja de baile alza sus brazos y con sus manos rebuscan en el cielo, o se cruzan las miradas entre vuelos de volantes, o hacen el conocido zapateado en la tercera copla, o se acercan y alejan, y esos flecos del mantón danza al compás del cimbreante cuerpo femenino no representa pasajes y posturas del baile estricto del flamenco?  Decir que de las cientos de academias de baile flamenco que hay repartidas por todo el planeta tierra, en la inmensa mayoría de ellas lo que se imparte y enseña y lo utilizan para comenzar el periodo de aprendizaje es a bailar sevillanas.

¿Qué os dice los nombres de Camarón, Miguel Poveda, Carmen Linares, Niña Pastori, José Mercé, Paco Taranto, José Galán, Tina Pavón, el Péle, Marina Heredia, Pepe Peregil, Estrella Morente, Paco Toronjo, Arcangel, Turronero, Chiquetete, Argentina o María Toledo?  Son nombres y apellidos de cantaores flamencos y todos ellos han grabado en algún momento de sus carreras artísticas cante por sevillanas, o acaso las manos y el talento de los tocaores como Manolo Sanlúcar, Enrique de Melchor, Niño de Pura, Manolo Franco, Rafael Riqueni, Tomatito, o el genial e internacional Paco de Lucía ¿son distintas cuando tocan una soleá o unos tientos que cuando ejecutan unas sevillanas? Todos estos guitarristas han pertenecido al género de las sevillanas




Lo más incongruente de todo es, que si las sevillanas estuvieron presentes en las primeras ediciones, ¿por qué llevan tantos años sin estarlo? ¿Antes sí era un palo del flamenco y ahora no lo es? ¿Tal vez estén temerosos de que vaya a ser el evento más multitudinario de la bienal? ¿O quizás no les guste el perfil de personas que acudirían a dicho evento?

¿Por qué esa abandono y trato vejatorio hacia nuestro cante más representativo? No en vano las Sevillanas llevan implícito el nombre de esta desagradecida ciudad, nos tildan de catetos, obsoletos,  retrógrados o rancios a los que amamos a nuestra cultura centenaria y folclore, sí folclore y a mucha honra, folclore es cultura y fiesta.

Y voy más lejos aún, ¿cuántas veces hemos sido testigos por televisión de cómo reciben en otras comunidades autonómicas a embajadores y personalidades? Pues lo hacen con su traje regional, con sus bailes típicos y autóctonos, presumiendo de su cultura y aquí no presumimos sino todo lo contrario, nos avergonzamos de nuestra idiosincrasia señores, en este mundo cada vez más impersonal y globalizado  hay que tener señas de identidad y nosotros las tenemos y muchas! No digo que tengamos que estar todo el santo día vestidos o ataviados con el traje de flamenca o de corto, pero tampoco podemos acomplejarnos y pedir perdón por lo que somos y por lo que poseemos. 



¿Os imagináis a los vascos renegando de la chapela,  a los valencianos de sus falleras, a los catalanes de sus Castellers, a Jerez de sus caballos cartujanos, a los canarios y gaditanos de sus carnavales o a los madrileños de los chotis? Definitivamente, el ayuntamiento de Sevilla y las instituciones le han dado la espalda a las sevillanas.

Una frase célebre nos recuerda que “La grandeza de un pueblo se mide por el respeto a sus mayores” pues respetemos las costumbres y tradiciones de nuestros mayores y pongamos al género de las sevillanas donde merecen, orgullo de nuestra tierra y la más fiel seña de identidad de nuestra ciudad: LAS SEVILLANAS.


martes, 9 de septiembre de 2014

La Sal de Sanlúcar

El Río Guadalquivir, como ya cantaron los Romeros de la Puebla… en Jaén fuiste serrano, en Córdoba hechicero, por Sevilla de Triana y por Cádiz marinero! pero en Sanlúcar de Barrameda agoniza y sus dulces aguas se impregnan de la sal del Océano Atlántico, sal de las salinas de la bahía de Cádiz, la sal que los Fenicios hace más de 3000 años utilizaban para sazonar sus productos y la sal de las voces de un grupo que allá por 1983 respondían al nombre de Mirabrás.

Por el Río Guadalquivir, arribaron a Sevilla el mítico Hércules para fundarla, también desembarcaron los tesoros del nuevo mundo y para que las Sevillanas no fuera un cante exclusivo de Sevilla y Huelva, llegaron las coplas de los Doñana, y años más tarde también lo hicieran “Las Sevillanas de Sal Marina”.

Sal Marina (José Antonio Conde, José Antonio Martínez "Minguez" y Juan  Márquez) se empeñaron y lo consiguieron con creces en hacer del cante por sevillanas un palo más del flamenco, por si quedaban dudas al respecto, ellos con sus prodigiosas voces, con sus giros, melismas, garganteos y tonos imposibles demostraron que este cante tan encorsetado por su métrica se le podía sacar el mayor rendimiento y el mayor esplendor.


También fueron originales en la presentación del producto, con sus pinturas de portadas basadas en el costumbrismo Andaluz del siglo XVIII y únicos tratando los títulos de sus discos, muchos de ellos bautizados con tan sólo una palabra, ahí tenemos por ejemplo los discos: Bordao, Rompeolas, Azotea, Filigrana, Salobre, Toreando y Oleaje.

Estas tres voces le han dado una dimensión al género de las sevillanas que estoy convencido que ni ellos mismos son conscientes de la magnitud que han alcanzado con su impresionante ejecución  de los temas, sevillanas algunas de ellas con ritmos de tanguillos o rematadas por soleá y por martinetes!

Sal Marina es el grupo gourmet del mundo de las sevillanas y la referencia de muchos grandes cantaores y tocaores flamencos, no en vano, el mismísimo Camarón de la Isla para su aportación en la película “Sevillanas” del Director Carlos Saura seleccionó tres temas de Sal Marina para interpretarlos: Toma que toma, Dame la mano y Pa´ que me llamas.

Su estilo lo definió en 1984 los hermanos Muñoz, José Miguel e Isidro, y para 1985 nos tenían preparado uno de los mejores discos de sevillanas de todos los tiempos, los discos de 1986, 1987 y 1988 no tenían nada que envidiarle al mencionado de 1985 y aunque sus auténticos valedores hayan sido José Miguel Évora e Isidro Muñoz, Sal Marina ha seguido su trayectoria artística defendiendo temas de otros autores de igual manera, es decir, flamenca e insólita forma de interpretar las sevillanas.

En el año 2003 se retiro del grupo y la música Juan Márquez, y aún así Sal Marina ha continuado sonando como antes y nos han dejado otros dos grandes discos, en 2008 “Toreando” y en 2010 “Oleaje” y en la actualidad están inmerso en la grabación de otro disco que sin lugar a dudas será otra delicia para los buenos paladares.

Gracias a Los Doñana y a Sal Marina, Sevilla y Sanlúcar de Barrameda están unidas por dos vías, por el río y por la música!