Ocurrió el lunes 1 de junio de 2026, tras ir aplazando en varias ocasiones la visita y ante la insistencia de Francisco González Peña más conocido como Paco Coria, por fin ese lunes pude conocer las oficinas de Producciones Guadalquivir, una compañía discográfica creada en 1990 para que el grupo Brumas no se quedara sin grabar su disco anual.
Paco Coria apareció en su
papelería (negocio que regentó durante muchos años y en la actualidad lo lleva
a su hija Ana) como digo Paco apareció con una gran mata de romero traída del
patio de su residencia veraniega en Matalascañas, por supuesto me obligó a que
cogiera parte de esa mata, mata que adornó durante unos días el salón de mi
casa.
Después de los
pertinentes saludos, nos dirigimos a las oficinas de Prodisco Guadalquivir que
se encuentran a escasos 100 metros de la papelería y está intacta, tal y cual
se encontraban el día de su cierre hace más de 10 años, durante el recorrido
desde la papelería hasta las oficinas Paco fue saludando a varios amigos y
vecinos de su pueblo, lo mismo le saludaba un anciano, que una señora o incluso
varios chiquillos en la puerta de la papelería también reclamaban el saludo de
Paco Coria, Paco es una persona muy admirada y querida en su pueblo donde
cuenta incluso con un azulejo en agradecimiento a su gran obra poética.
Al llegar al local de las oficinas, fuimos dejando atrás una pequeña e inclinada escalera para adentrarnos en un paraíso musical, sus paredes rebozaban historia de las sevillanas, aún sonaban ecos en aquellas habitaciones de grandes artistas que pasaron por su estancia, pude comprobar en primera persona como ese hombre con su hechura tan característica de poco pelo, bigote, mascota y gafas de sol había escrito páginas de oro de la historia de nuestra cultura musical en su pueblo natal Coria del Río.
Entre el mobiliario de la oficina se encontraba una gramola que según me dijo Paco todavía funcionaba, imagino que algún que otro disco de vinilo fue probado en dicho aparato vintage, también colgaban de sus paredes un reconocimiento por los más de tres millones de discos vendidos durante la trayectoria de Romeros de la Puebla, un fotocol de la última firma de discos que hicieron Los Romeros de su último trabajo discográfico del año 2011, firma que se realizó en El Corte Inglés de San Juan de Aznalfarache.
Entre tanto Paco se
dedicó a contarme intrahistorias de grabaciones, de cómo su hija siendo aún una
niña metió los palillos en una sevillana de los Marismeños, también me contó
que su popular sevillana “La Medalla” estuvo antes de ser grabada por Ecos de
las Marismas en manos de un mítico grupo que la rechazó, andanzas con sus
amigos Juan Díaz o Juanini de los Marismeños, de cómo declinó tras recibir una
ridícula oferta el mal vender todos los ejemplares (más de 20.000) que aún
conserva en su almacén, y así entre casetes, vinilos y CD fueron pasando los
minutos de una visita que duró casi lo que dura un partido de fútbol pero a mí
me sirvió para engordar mi disco duro personal y emocional, allí había cientos,
miles de ejemplares de grupos, coros y solistas que desde 1990 hasta
prácticamente el año 2015, en estos 25 años transcurridos habían dado lo mejor
de sí para quedar inmortalizado en los surco de aquellos discos, en sus vitrinas
aparecían ejemplares de Ecos de las Marismas, de María de la Colina, por
supuesto de Brumas, de los Marismeños, de Sal Marina, de Cantares de Huelva, del
Coro de Coria, del Coro de Almonte, del Coro de Emigrantes, de las Corraleras
de Lebrija, de Savia Nueva, de la Luna, de Tartessos, de Albahaca, de Juan
Valladares… y por supuesto de sus Romeros de la Puebla, a Romeros de la Puebla
le produjo los últimos ocho discos, mención especial al último de ellos
titulado “Cantando decimos adiós” donde Paco quiso hacerle un hueco en su
trabajo a grandes autores y compositores que por un motivo u otro, o no habían
grabado nunca con Romeros o hacía mucho tiempo que no grababan. También
conserva este ex productor con alma de poeta estanterías con los masters en
diferentes formatos de prácticamente todos los discos que fue editando
primavera tras primavera.
Paco Coria me fue
ofreciendo a cada paso que dábamos ejemplares de algunas de sus grabaciones más
destacadas, muchos de ellos yo ya los tenía, pero ante su insistencia acepté a
quedarme con algunos ejemplares, me invitó en varias ocasiones a que cogiera
desde las estanterías todo lo que se me antojase, por mí hubiese alquilado una
furgoneta y me lo hubiera llevado casi todo pero bromas aparte, me llevé varias
muestras como pequeñas reliquias, además de un par de discos de vinilos el
primero de Producciones Guadalquivir de Brumas y otro de la reina de nuestro
género María de la colina, Paco conserva sus oficinas y su almacén como si aún
estuviera esperando que sonara el timbre de la puerta y llegaran todos aquellos
artistas que en algún momento grabaron con él para preparar un nuevo disco,
imagino que no debe ser fácil desmontar o desmantelar un sueño de más de media
vida dedicada al cante porque sevillanas.

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